miércoles, 1 de septiembre de 2021

EL MANIFIESTO COMUNISTA (MARX Y ENGELS)

 

EL COMUNISMO COMO SISTEMA ECONÓMICO Y SOCIAL

EL MANIFIESTO COMUNISTA  (Resumen)

(Karl Marx y Friedrich Engels)

 

                  La realidad material, económica y social ha forzado al pensamiento, a lo largo de la historia, a desarrollar estrategias que han hecho posible el progreso humano. A esto lo podemos denominar Materialismo Histórico. La alienación del trabajador que durante la producción se convierte en una mercancía más y el producto de su trabajo pertenece a otros de quien recibe un salario inferior a su esfuerzo, provoca esa lucha de intereses, de clases. Por lo tanto, se  establece el Comunismo como doctrina de la liberación del proletariado, clase social que consigue su subsistencia a través de su trabajo exclusivamente, sin ningún tipo de rentas del capital.

                  La llamada Liga de los Justos, organización revolucionaria clandestina, fundada en Paris en 1836 por emigrados alemanes, al internacionalizarse, decide llamarse Liga de los Comunistas, por indicación de Marx y Engels, a quienes se les encarga la redacción de un Manifiesto con la intención de unificar ideas de las diferentes facciones europeas, desde la socialdemocracia moderada hasta posturas más radicales. Se publicará en Londres en Febrero de 1848, llamándose Manifiesto del Partido Comunista, sin referencia a un partido político, sino al conjunto de organizaciones que participaban de acuerdo con los principios de la Liga.

                    La abolición de la propiedad privada y la lucha de clases así como la formación e información de estas ideas a la analfabeta clase obrera son los objetivos fundamentales del Manifiesto. Se basaba inicialmente en la tesis de Engels en su obra, Principios del Comunismo, que fue retomando Marx como principal ponente y donde se reflejan las bases del Marxismo como concepto de la Historia,

                     El Manifiesto del Partido Comunista consta de un preámbulo y cuatro capítulos. Con  “Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del Comunismo” comienza el preámbulo con la intención de darse a conocer como una fuerza reunida en Europa, que se opone a la leyenda del espectro o fantasma para ser una realidad donde se exponen sus conceptos, fines e intenciones.

                - Capítulo I (Síntesis) Burgueses y Proletarios. (Origen y desarrollo).

                 Toda la historia de la sociedad humana es una historia de la lucha de clases antagónicas y son la Burguesía (origen en los villanos medievales)  y el Proletariado (clases pobres, asalariados miserables con la condición de reproducirse, tener prole para que no falte mano de obra). Los maestros de los Gremios acabarían siendo la clase media industrial. Esta clase acabó dando paso a los magnates de la industria. Con el descubrimiento de América y la apertura de nuevas rutas marítimas fue creando un mercado mundial, pasando a ser los burgueses modernos, producto de un largo proceso histórico. La Burguesía va desempeñando un papel revolucionario con un valor superior: el dinero.

                       A la vez que se desarrolla la burguesía, es decir el capital, se desarrolla también el proletariado, clase obrera moderna que solo puede vivir del trabajo de sus manos y acaba siendo como una mercancía cualquiera, sujeta a fluctuaciones del mercado. Por eso los gastos que supone un obrero se reducen al mínimo que necesita para vivir y perpetuar su prole. Cuanto menor es la habilidad para trabajar en la industria moderna ya que la maquinaria es más efectiva, mayor proporción de mujeres y niños trabajan para desplazar al hombre, más hábil y fuerte. Estas mujeres y niños pasan a ser meros instrumentos de trabajo a menor coste.

                      Todas las clases sociales contribuyen a nutrir las filas del proletariado (pequeños comerciantes, agricultores, industriales o pequeños rentistas) que sucumben por la competencia de los capitales fuertes.

                       La clase obrera empieza a coaligarse contra los burgueses, se asocian y se unen para la defensa de sus salarios, crean organizaciones y de vez en cuando estallan en revueltas y sublevaciones. De todas las clases que se enfrentan a la burguesía no hay más que una verdaderamente revolucionaria, el proletariado. Los elementos de las clases medias (pequeño comerciante, artesano, agricultor etc.) luchan  para salvar de la ruina su existencia como tales clases, pero evidencian ser más reaccionarias pues pretenden volver atrás la rueda de la historia.

                        Según Marx, el proletariado más andrajoso, esa putrefacción pasiva de las capas más bajas de la sociedad, se verá arrastrado por la revolución proletaria, si bien sus condiciones de vida le hacen más propicio para dejarse comprar como instrumento de manejos reaccionarios.

                        Los proletarios no tienen nada propio que asegurar, sino destruir todos los aseguramientos y seguridades privadas de los demás. La existencia y el predominio de la clase burguesa tiene como condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos pocos individuos, la formación e incremento constante de capital y este a su vez no puede existir sin el trabajo de asalariado.

                  - Capítulo II. Proletarios y Comunistas.

                    Los comunistas no forman un partido aparte de los demás partidos obreros. Los comunistas reivindican siempre los intereses “comunes” y peculiares del proletariado. Los comunistas forman conciencia de clase al proletariado para derrocar a la burguesía y conquistar el Poder.

                      La Revolución Francesa abolió la propiedad feudal para instaurar sobre sus ruinas la propiedad burguesa. Los comunistas propugnan la abolición de la propiedad privada. No se pretende destruir la propiedad personal bien adquirida fruto del trabajo y esfuerzo humano, volvemos al humilde artesano, pequeño labriego, etc. No, eso lo hace ya  la burguesía continuamente. El trabajo del asalariado no rinde propiedad, rinde capital. El capital no es  pues, un patrimonio personal sino una potencia social.

                      El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo, es decir, la suma de alimentos necesaria para sostener al obrero y a su familia, estrictamente.

                      La libertad dentro del régimen burgués es el librecambio, es decir, la libertad de comprar y vender.

                       El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse productos sociales; lo único que no admite es el poder de usurpar el trabajo ajeno. En una sociedad como la burguesa en la que los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan, reinará la indolencia universal y la holganza.

                       Los trabajadores no tienen patria, nunca la han tenido. En la medida que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación de unas naciones por otras. Las ideas imperantes en una época, han sido siempre las ideas de la clase imperante. La explotación de una parte de la sociedad por otra, es un hecho común a todas las épocas del pasado. El proletariado se valdrá del poder para ir despojando a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante. Para esto tomará unas medidas, que aunque parezcan insuficientes e insostenibles serán el resorte propulsor y se aplicarán con carácter general:        

                          1.- Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.

                           2.- Fuerte impuesto progresivo.

                           3.- Abolición del derecho de herencia.

                           4.- Confiscación de la fortuna de emigrados y rebeldes.

                            5.- Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco Nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.

                             6.- Nacionalización de los Transportes.

                             7.- Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.

                             8.- Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.

                              9.- Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.

                             10.- Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo la forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción material,  etc.

                              Tan pronto como en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá su carácter político. El poder político no es más que el poder organizado de una clase para la opresión de otra.

 

                                -Capítulo III  Literatura Socialista y comunista

1.- Socialismo reaccionario

A.- Socialismo Feudal

                             La aristocracia francesa e inglesa que no abandonaba su puesto histórico, se dedicó a escribir libelos contra la moderna sociedad burguesa. Nace así el socialismo feudal, mezcla de lamento, eco del pasado y rumor sordo del porvenir, con el fin de atraer así al pueblo. Lo que más reprocha a la burguesía no es engendrar el proletariado sino engendrar un proletariado revolucionario. Al igual que los curas van siempre del brazo de los señores feudales, este socialismo confluye con el socialismo clerical. Nada más fácil que dar al ascetismo cristiano un barniz socialista.

B.- Socialismo Pequeño Burgués.

                          Ciertos escritores abrazan la causa del proletariado contra la burguesía, simpatizando por la clase obrera pero cayendo en una cobarde modorra, sin convencimiento. Así nace el Socialismo Pequeño Burgués

C.- Socialismo Alemán o “verdadero” Socialismo.

                           La única preocupación de los literatos alemanes era armonizar las nuevas ideas francesas con su vieja conciencia filosófica o mejor dicho, asimilarse desde su punto de vista filosófico, aquellas ideas. Esta asimilación se llevó a cabo por el mismo procedimiento con que se asimila una lengua extranjera: Traduciéndola. Lo que hicieron fue empalmar su absurda filosofía a la original francesa. Y así donde la original desarrollaba la crítica del dinero, ellos pusieron: “expropiación del ser humano”, donde se criticaba al estado burgués “abolición del imperio de lo general abstracto” y así por el estilo.

                             Este verdadero socialismo les venía al dedillo a los gobiernos absolutos alemanes, con toda su cohorte de clérigos, maestros de escuela, hidalgüelos raídos y CAGATINTAS (oficinistas), pues les servía de espantapájaros contra la amenazadora burguesía. Proclamó la nación alemana como nación modelo y al súbdito alemán como tipo ejemplar de hombre.

2.- Socialismo Burgués Conservador

                           Una parte de la burguesía desea mitigar las injusticias sociales, para de este modo garantizar la perduración de la sociedad burguesa. Es natural que la burguesía se represente al mundo en el que gobierna como el mejor de los posibles. Todo el socialismo de la burguesía se reduce a una tesis y es que los burgueses lo son y deben seguir siéndolo entre intereses de la clase trabajadora.

3.- Socialismo y Comunismo crítico-utópico

                        Los verdaderos sistemas socialistas y comunistas brotan en la primera fase del enfrentamiento burguesía-proletariado. Aspiran a mejorar las condiciones de vida de todos los individuos de la sociedad, incluso los mejor acomodados. Por eso han contribuido a ilustrar la conciencia de la clase trabajadora. Sus doctrinas predican borrar las diferencias entre el campo y la ciudad, la abolición de la familia, la propiedad privada, el trabajo asalariado, y con armonía social transformar al estado como un simple organismo administrativo de la producción. Por eso todas las doctrinas y aspiraciones tienen un carácter UTÓPICO. Y para levantar estos castillos en el aire, tienen que apelar a la filantropía y generosidad de los corazones y los bolsillos burgueses.

 

Capítulo IV

   Actitud de los Comunistas ante los otros partidos de la oposición

                         Los comunistas luchando siempre, defendiendo los derechos de la clase obrera, representan su provenir. En Francia se alían con el partido Democrático-Socialista, en Suiza apoyan a los radicales, en Polonia apoyan al partido de la revolución agraria, en Alemania luchan al lado de la burguesía mientras actúe revolucionariamente, dando la batalla a la monarquía absoluta, a la gran propiedad feudal y a la pequeña burguesía. Resumiendo, los comunistas apoyan en todas partes los movimientos revolucionarios contra regímenes políticos y sociales imperantes.

                         Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran sus objetivos, derrocando por la violencia todo orden social existente.

                         Tiemblen las clases gobernantes ante la perspectiva de la revolución comunista. Los proletarios con ella no tienen que perder como no sean sus cadenas. Tienen en cambio un mundo que ganar.

                         ¡Proletarios del mundo, uníos!

 

REFLEXIÓN COMPARATIVA EN RELACIÓN A LA ACTUALIDAD POLÍTICA Y SOCIAL.

                      Un resumen. No he encontrado otro modo de explicar este sencillo texto, donde la paráfrasis y la  hermenéutica sobran. El texto del Manifiesto Comunista está claro, bien explicado y dirigido a gente con conocimientos literarios sencillos. No hay metáforas, va al grano, no es poético. De ahí que no haya podido hacer más que un resumen de lo que considero las ideas más importantes, Párrafos, frases, casi todo está copiado, para qué voy a cambiar nada si ya lo explica bien.

                           Considero que lo más importante de este manifiesto, escrito para gentes de hace 170 años está perfectamente vigente. Pocas ideas que presenta nos pueden sorprender. Si nos dicen que se redactó en la década de los 70 del S.XX, hace cincuenta años, nos lo podemos creer ya que era un momento propicio, En 1848 podía ser perfectamente revolucionario, pero en la actualidad, con mentalidades burguesas, liberales o progresistas de nuestra sociedad, lo observaremos en cierto sentido flojo o poco batallador. Lógicamente salvo algunas excepciones como en ese último párrafo donde alude al derrocamiento del orden existente por la violencia.

                           A continuación haré, según mi parecer, una comparativa entre las intenciones del tiempo de Marx y la actualidad.

                           Lo primero que me llama la atención en el preámbulo es el tratamiento político que se hace del comunismo. En aquel momento llamar a un partido político o persona, comunista, era un insulto. Exactamente igual que en la actualidad. Más  bien por una experiencia histórica de una mala aplicación de este sistema político y social  que tiene que ver con dictaduras férreas como el estalinismo, maoísmo o régimen coreano del norte donde el fracaso ha sido monumental. Por lo tanto es una utopía y como tal se aleja a medida que nos acercamos pero sirve para seguir caminando. Podríamos decir que el capitalismo actual (ultra liberalismo) ha vencido y más desde la caída del muro de Berlín en 1989 y la disolución de todos los regímenes soviéticos o incluso China, pero el poso que ha dejado el Marxismo es mucho más fuerte que el que percibimos, ideas y soluciones democráticas para la igualdad de la sociedad y sus gentes que ya no son una utopía. Estas son algunas referentes a las medidas que se proponen en el manifiesto:

-Expropiación de la propiedad inmueble. Es muy común escuchar opiniones del tipo “los comunistas te quitarán tu casa, incluso tu vaca”. Me temo que quien te va a quitar tu casa como te descuides va a ser el banco. El comunismo no habla de expropiar las propiedades conseguidas con el trabajo honrado, se refiere a medios de producción y propiedades conseguidas de forma ilegítima y abusiva.

-Fuertes impuestos progresivos. No sé hasta qué punto sería revolucionario en su época cuando la gran masa social no tenía propiedades ni capital, lo cierto es que en la actualidad hasta el presidente de los EEUU, Joe Biden, lo pide. La gran lucha del capitalismo es impedirlo. El liberalismo no quiere impuestos, que cada cual se apañe.

- Abolición del derecho de Herencia. Parece difícil que esto ocurra en la actualidad, los estados se limitan a grabarlo con impuestos más o menos lesivos, pero la tendencia es su desaparición. Debemos pensar que en aquellos tiempos el 95% de la gente carecía de propiedades y los perjudicados serían una minoría.

- Confiscación de la fortuna a emigrados y rebeldes. Así como a emigrados no parece posible, lo cierto es que es normal a ¿rebeldes? y delincuentes.

- Concentración de Bancos con el monopolio del Estado. Hoy día desde muchos frentes progresistas se pide y con razón para un país como España. Una banca pública que se aleje de las malas prácticas bancarias.

- Nacionalización de los transportes. Por necesidad, un país como el Reino Unido, gran bastión del liberalismo, ya lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial.

- Multiplicación de las fábricas nacionales y medios de producción. En la España franquista fue muy normal durante las décadas de la autarquía y el desarrollismo, la gran industria privada estaba desmantelada o era inexistente, hasta que hubo un reparto de amiguetes de esa industria nacional, privatizándola.

- Proclamación del deber de trabajar. Se proclama mucho y sobre todo desde el estado, pero parece más bien interesado en lo contrario.

- Tendencia a ir borrando la diferencia entre el campo y la ciudad. Esto parece que hoy día es una situación ideal y más viendo como la España Vaciada, por no cumplir esto, aumenta día a día.

- La prohibición del trabajo infantil y la obligación de la educación. Para mí la medida más importante. La única manera que un pueblo viva con dignidad es impidiendo la explotación infantil y dedicar todos los medios posibles a la educación de los menores. Esto tan revolucionario parece que las sociedades actuales lo van asumiendo.

                    Por estos motivos y otros como la lucha contra la desigualdad, el machismo, racismo o xenofobia, en suma, los Derechos Humanos, no parece una  actualidad muy revolucionaria, más bien posible y factible. No se entiende el odio a unas ideas que solo pretenden el bienestar, la paz social y la calidad de vida de la mayoría, pero como a esa clase poderosa que utiliza todos los resortes posibles y manipula los medios de comunicación, no le interesa, hace creer a un pueblo sumido en el analfabetismo político, del peligro que se corre de convertirse en una dictadura bolivariana o peor, de Pol Pot.

                     ¡Proletarios del mundo, uníos! No hay opción.

                          

 

                     

                         

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