Profesor: Ángel Luis Rubio Moraga
El trabajo sobre
la asignatura de Tecnología y Comunicación Social, relacionado con los temas
tratados durante las sesiones de clase, lo he enfocado basándome en una
conferencia del filósofo y escritor Umberto Eco de 1996. Es un texto que me resulta
asombrosamente premonitorio, después de 24 años, como si de un visionario se tratara.
Internet comenzaba a popularizarse, las redes sociales no existían, la
experiencia era mínima para la gente en general. Su título, De Internet a Gutenberg, nos introduce en los paralelismos que suponen estos dos
momentos cruciales para el conocimiento y su comunicación.
¿Nos encontramos ante
una revolución o evolución?
Umberto Eco
nos presenta la comunicación entre personas como algo que, aunque ha existido
siempre, si ha variado debido a los medios utilizados, con las primeras
escrituras sucede una gran revolución en la comunicación y el pensamiento. Esas
primeras escrituras cumplían una función memorística. La escritura, como cada
nuevo dispositivo tecnológico, puede debilitar la capacidad humana que
sustituye, como la capacidad de memorizar, era ya un planteamiento irónico de
Platón. Pero hoy sabemos que los libros no son instrumentos que piensen por
nosotros, con la escritura se han creado multitud de bellas obras maestras,
comprobando que los libros estimulan y refuerzan la memoria.
¿Somos realmente libres gracias a las
tecnologías?
Antes de la
imprenta, en la Edad Media, la memoria la establecía en una élite,
fundamentalmente el clero, pero para enseñar a las masas las historias de la
Biblia, Cristo o los santos, incluso sucesos históricos o geografía, los
instrumentos eran las Catedrales, con sus vidrieras, frescos, esculturas etc.,
donde se narraban estos acontecimientos. Eran la televisión y la multimedia de
la época, los libros para todos hubieran resultado peligrosos.
En los años sesenta, Marshall McLuhan
escribió La Galaxia Gutemberg, donde
nos muestra el modo lineal de pensar desde la invención de la imprenta, estando
a punto de ser sustituido por el uso de dispositivos electrónicos, incluso por
medios existentes como el cine o la televisión. Han pasado unas décadas y esta
idea se ha hecho realidad en cierto modo, ya que los ordenadores vienen a
afianzar la escritura, que además de utilizarse iconos, hipertextos, enlaces,
etc., también se escribe, y mucho. Las nuevas generaciones leen y escriben a
mayor velocidad que los lectores habituales de libros. La comunicación
alfabética es complementaria de la visual. El cine o la televisión colaboran
para la extensión del conocimiento, como aprender idiomas viendo películas en
versión original o documentales de geografía, historia, etc. y todos los campos
educativos.
A partir de
aquí, en nuestra sociedad, los ciudadanos están divididos entre los que se
informan por la televisión, que reciben noticias e imágenes preconstituidas,
sin capacidad de crítica ni poder elegir entre las informaciones recibidas y
aquellos ciudadanos que usan los medios digitales y redes sociales, y tienen la
capacidad de seleccionar y elaborar la información. Esto nos devuelve a la Edad
Media, entre los que leían manuscritos y se situaban de manera crítica ante
temas de religión o cualquier otra cuestión y los que sólo aprendían por las
imágenes de la catedral.
¿La tecnología evoluciona siguiendo sus propias reglas?
Existen dos tipos de libros: los que se leen
linealmente y los que se consultan. Los libros para leer (novelas, ensayos
etc.), se leen como una trayectoria lineal, de principio a fin, con la
intención de que unas situaciones sean consecuencia de otras, al menos eso
suele ser la primera intención. Los libros de consulta (diccionarios,
enciclopedias, manuales, etc.), se suelen leer por capítulos, pasajes, entradas
etc., para consultar sobre algún asunto. Nadie coge una enciclopedia para
leerla de principio a final, aunque hay gente para todo. Con el hipertexto del
ordenador se pueden establecer relaciones entre diferentes eventos, personajes
etc., con un solo clic y cruzando informaciones se puede adelantar el trabajo o
estudio de una forma inmediata, de manera no lineal, sin recurrir a una
continuidad de enciclopedias, diccionarios o manuales. Los hipertextos dejan
obsoletos a este tipo de libros de consulta, con el consiguiente ahorro de
papel, espacio y sobretodo tiempo. Un solo pendrive puede tener más información
que la Enciclopedia Británica y se puede transportar con mucha facilidad.
¿Puede un soporte
electrónico sustituir un libro, una novela?
Los libros continúan siendo fundamentales para
leer o informarse con calma, de una forma reflexiva. Después de una jornada
ante la pantalla del ordenador, castigando los ojos o la espalda, que mejor
descanso que un buen libro o periódico, en una postura cómoda y unos ojos
relajados. Con el ordenador, la cantidad de información es apabullante, y
difícilmente asimilable. La memoria tiene sus limitaciones, como ya en la
antigüedad se pronosticaba en relación a la escritura.
El filósofo
Régis Debray, hace tiempo, en un congreso sobre el futuro del libro, afirmó que
el pueblo hebreo ha sido una civilización basada en un libro, por ser una
civilización nómada. En el antiguo Egipto, sus escritos se esculpían en la
piedra de sus monumentos difícilmente transportables. Moisés tuvo que utilizar
unas tablas o pergaminos como instrumentos más prácticos para recoger la
sabiduría y la historia de su pueblo. Con los árabes y cristianos ocurrió algo
parecido hasta que se asentaron en sus centros culturales.
Otra ventaja
del libro es su duración en relación a los soportes digitales, que, por
continuos desarrollos tecnológicos, acaban siendo obsoletos y no reproducibles,
salvo que de generación en generación los contenidos vayan actualizándose. Es
obvio que la mayoría de recuerdos fotográficos actuales, en unas generaciones
desaparecerán, no porque se deterioren, que también, si no que no habrá
aparatos que los reproduzcan. Recordemos las cintas de casette, o los
disquetes. Los libros no necesitan fuente energética para ser leídos, los
hipertextos no sirven de nada sin la electricidad. Los libros permiten el
desarrollo de la imaginación, cambiar finales, escenas, secuencias, etc.
¿Los ordenadores dejarán obsoletos a
los libros u otros materiales escritos?
Aunque los
ordenadores provoquen la desaparición de estos, siempre estará la posibilidad,
incluso necesidad, de corregir y volver a imprimir de nuevo cualquier tipo de
texto, a pesar de que los hombres se comuniquen por correo electrónico o cualquier
aplicación de Internet. Si las redes de ordenadores redujesen los libros a la
mitad o se imprimieran a la carta según necesidades, sería un gran progreso
cultural.
La llegada de
nuevos instrumentos tecnológicos no deja necesariamente obsoletos a los viejos,
los automóviles son más rápidos que las bicicletas, pero no las han eliminado,
al contrario, estas cada vez son mejores. La fotografía no ha eliminado el
hiperrealismo pictórico, la realidad es vista a través del ojo del pintor igual
que el ojo fotográfico. La fotografía sustituye a los trabajosos retratos
pintados, que al ser bastante costosos, se realizan para exaltar personajes
importantes, por lo cual adquieren un valor añadido y de prestigio. También el
cine ha liberado a la literatura de algunos de sus papeles tradicionales,
literatura que a su vez se ha inspirado por influencia del cine.
Vivimos en
una comunidad electrónica global, pero no es una aldea como decía McLuhan,
donde todos los hombres actúan unos con otros, con sus consiguientes problemas,
como la soledad aún con muchos contactos con los demás, el exceso de
información con la incapacidad de elegir y discriminar. Se necesitará una nueva
capacidad de crítica, selección y sentido común, que se conseguirá sólo con la
formación y educación, en la que será necesario el papel impreso. La gran
ventaja del hipertexto es que, en cualquier historia, nos permitirá practicar
la libertad y la creatividad con enormes variaciones y posibilidades.
Conclusión: Preguntas, “respuestas” y
reflexiones.
Partiendo
de las premisas iniciales, que nos ofrece Umberto
Eco, en su premonitorio ensayo, y basándome en los temas del módulo,
ofreceré mi punto, muy subjetivo, de vista, debido a mis humildes conocimientos
como ciudadano de a pie.
El primer interrogante es si nos
encontramos ante una evolución o revolución. Creo que las evoluciones son
pequeñas revoluciones, imperceptibles y muy lentas, a escala de la naturaleza,
el desarrollo humano en diez mil años es una revolución, pero a escala
histórica parece que, hasta la racionalización científica, todo ha ido despacio
hasta la auténtica revolución tecnológica. Quien nos diría, hace unas decenas
de años, con toda la imaginación propia de la época, en que situación nos
encontramos, imaginábamos grandes avances, pero curiosamente la ciencia ficción
nunca llegó a la realidad, (recordemos películas como Blade Runner (1982), con sus vehículos voladores, naves espaciales,
edificios gigantescos, ciudades inmensas etc., pero nadie llevaba un móvil en
el bolsillo con sus posibilidades, multimedia, ordenador etc., incluso ya casi
ni se usa para llamar). Sí, estamos en plena revolución.
¿Dónde se encuentra el límite de la
información y el conocimiento? Creo que, el límite es una utopía, lo podremos
ver o no pero no llegaremos nunca. La condición humana siempre nos llevará un
paso más allá, aquí influye la codicia y ambiciones propias de nuestra especie,
información y conocimiento van unidos.
¿Somos libres gracias a las
tecnologías? Jean Jacques Rousseau lo
dijo claramente, el hombre nace libre pero inmediatamente pierde su libertad
mientras tenga sentimientos, inquietudes o emociones, esclavo de sus pasiones,
la tecnología es simplemente un vehículo más que lo acompaña.
¿Quién gobierna Internet y con qué propósito? Hoy fundamentalmente en la era del
capitalismo, el poder está en las grandes corporaciones, tecnológicas y
empresariales, propietarias y directoras de los gobiernos, quitan y ponen,
compran y venden, no solo sus productos, también personas, con un único
interés: la cuenta de resultados, la distribución de dividendos y la
acumulación infinita del capital.
¿La tecnología evoluciona siguiendo
sus propias reglas? Evidentemente, las cuentas de resultados de esas empresas,
son el determinante de su desarrollo, adelantan o atrasan sus innovaciones,
según sus conveniencias, eliminan o absorben su competencia, comprándola o
hundiéndola. La evolución no es lineal, se va ramificando.
¿Hemos disminuido o ampliado las brechas
económicas, culturales y digitales entre las personas? Estamos en la era de la
desigualdad, antiguamente el poder económico y social estaba en manos de unos
pocos, la gente lo asumía de una forma natural, la tecnología de alguna manera
está llegando a toda la población mundial, aunque con diferente fuerza, por
ejemplo, en África hay millones de teléfonos móviles, pero pocos pueden
disfrutar de una conexión a Internet,
la tecnología nos acerca, pero la realidad nos pone en nuestro sitio,
provocando no pocas frustraciones.
¿Las personas somos protagonistas o
más bien un colectivo sujeto a otros intereses? Las personas hemos pasado a ser
mercancía, individual o colectivamente, el Big
Data (grandes cantidades de información de utilidad diversa), que en un
presente se está convirtiendo en el negocio más importante que nunca ha
conocido la humanidad, se está estableciendo como el propietario de nuestras
vidas, incluso nuestras pasiones o sentimientos, de nuestra salud, somos su
negocio. Karl Marx lo explicó
perfectamente, el negocio de las empresas o capitales, no son sus productos o
servicios, son sus trabajadores, las empresas tecnológicas convierten a todas
las personas en sus clientes, comprándonos o vendiéndonos como un producto más.
¿La cultura se está ampliando o
diluyendo por el contacto? Creo que el exceso de información, como indica Umberto Eco en su ensayo De Internet a Gutenberg, no nos permite
centrarnos. Más bien, parece, que la forma de llegar al conocimiento está
cambiando, falta tiempo para la reflexión, no permite que la memoria, como gran
habilidad humana, se ejercite.
¿Hay realmente una inteligencia
colectiva? Obviamente, Internet nos
permite alcanzar mayores conocimientos, funciona como una red neuronal toda
interconectada, el conocimiento científico se debe a una acumulación de
conocimientos en todas las materias que trata la humanidad, ya Newton decía que somos “enanos a hombros
de gigantes”, que nuestros antecesores nos transfirieron los conocimientos con
los que podemos realizar nuestros estudios, investigaciones o descubrimientos.
¿Surgen nuevos expertos u
oportunistas con altavoz? Hay expertos para todo, relacionados con el mundo de
la información y la comunicación, hay infinidad de ellos, expertos en todas las
facetas de la vida, sobretodo en cuestiones económicas y políticas, acaparando
los medios de comunicación, es ironía, naturalmente. Son estrellas mediáticas y
pocos son expertos en ideas o ciencias, actualmente vemos muchos periodistas,
incluso directores de medios, opinando de todo con una clara intencionalidad
inductiva o propagandística, lo explica claramente David Jiménez, ex director del diario El Mundo, en su libro El
Director, siendo un reflejo de la mediocridad en la que nos encontramos.
¿Realmente influimos o nos han
brindado la forma de desfogarnos sin cambiar nada? En los medios de
comunicación habituales (prensa, radio y televisión), todo sigue igual, tienen
voz los elegidos, normalmente afectos a las líneas editoriales o ideológicas.
Sin embargo, en las Redes Sociales hay una cierta libertad, pero al estar tan
masificadas, es difícil que la voz del usuario pase del reducido número de
seguidores, aunque hay auténticas estrellas con millones de ellos. Este sistema
si sirve para desfogarse, incluso sacar el miserable que todos llevamos,
cualquiera se queda a gusto después de denostar al considerado enemigo,
ideológico o político o hincha de futbol, por lo tanto, por el mismo motivo
somos víctimas.
¿Hay una nueva economía o la
tecnología es un factor más? La economía en los últimos años, ha experimentado
el boom de las empresas tecnológicas, posiblemente el sector económico más
fuerte a nivel mundial. El ordenador y sus aplicaciones, que pudiera pensarse,
que con su creación se perdieran millones de puestos de trabajo, ocurre
precisamente lo contrario, ocupando a una gran parte de la población
trabajadora en su producción, desarrollos, comercialización, formación,
innovación, etc.
¿Estamos transformando los sistemas
de producción, distribución, comunicación y consumo? No solo lo transformamos,
incluso nosotros como personas estamos en plena transformación, pasando de
hombre industrial a hombre tecnológico, evidentemente no todo el mundo a la
misma velocidad, pero a todos nos afecta. El consumo como la comunicación están
totalmente globalizados, no hay sitio en la tierra donde no lleguen las nuevas
tecnologías, es normal que en tribus africanas o de otras zonas del mundo más
deprimido se encuentren con terminales de móviles conectados por satélite. Las
producciones masivas de estos aparatos de tecnología, tienen su centro
neurálgico en extremo oriente, donde los costes de elaboración son más bajos. China
en las últimas décadas ha pasado a ser la gran fábrica del mundo, sacando a más
de 800 millones de personas de la pobreza. Todo ello es debido a la bajada de
costes debido a los salarios con los que occidente no puede competir.
¿Las inversiones tecnológicas están
desvelándose como realmente rentables en términos de productividad y negocio?
Como indico en el apartado anterior, no solo se ha desvelado, la productividad
y el negocio aumenta exponencialmente cada año, y seguramente sea el sector al
que más inversiones se destinan.
¿Quién gana más con la incorporación
de las tecnologías, las empresas o los trabajadores? Evidentemente son ciertos
sectores empresariales, aunque todos se aprovechan, para la clase trabajadora
el beneficio está claro en cuanto en cuanto a los trabajos más duros y
desagradables. Las empresas se aprovechan al aumentar sus cuentas de resultados
y los puestos de trabajo que se pierden son compensados con los que se ganan en
nuevos sectores tecnológicos. Esto en un país como España no está claro, cuando
una gran parte del producto interior bruto depende de sectores precarios y con
poco valor añadido como los servicios o el turismo y muy poca inversión en
innovación industrial y tecnológica.
¿Nos hemos convertido en una nueva
versión de los Ciborgs idealizados por la ciencia ficción de los años 70? Todo
a su tiempo, no falta mucho para que se extienda la implantación subcutánea de
chips detectables, que nos permitirán realizar cualquier función relacionada
con el mundo digital al estilo Matrix, incluso una doble vida virtual inmersiva.
Creo que ya existe.
¿Se requieren nuevas competencias
para convertirnos en trabajadores del conocimiento? Obviamente la formación es
absolutamente necesaria, el mundo laboral cambia constantemente, no será raro
ver a un trabajador de la construcción en el interior de una cabina, realizando
desde un ordenador todas las funciones automatizadas que se realizan
manualmente. La Universidad tiene que cambiar, sobretodo en carreras técnicas,
tienen que estar más enfocadas a la práctica y desarrollo de las habilidades
aprendidas.
¿Hay unas reglas que conocer en este
juego? Me temo que el conocimiento del funcionamiento e intenciones, siempre estarán
en manos de los que más poder e intereses tienen.
¿Qué nos depara el futuro, como
encontrar éxito en él? Conocer el futuro es imposible, imaginarlo es fácil, el
desarrollo de acontecimientos no es lineal y nadie sabe lo que nos deparará. Pero
para hacernos una idea, si podemos analizarlo desde el punto de vista de lo que
NO va a pasar: El rico y poderoso no va a ser solidario (nunca en la historia
lo ha sido), el menesteroso difícilmente va a dejar de serlo, es decir, no
habrá redistribución de la riqueza, el poder no lo soltará quien lo tiene, las
innovaciones tecnológicas no están pensadas para los necesitados sino para
negocio de sus inversores. Tenemos el claro ejemplo de las empresas
farmacéuticas, donde sus medicinas no están destinadas a pacientes, más bien a
clientes que consuman permanentemente sus medicamentos.
Parece que he hecho una auto
entrevista. No quiero dejar de lado lo que pienso del mundo del periodismo,
sólo presento mis opiniones y reflexiones como se quedó en la introducción de
la asignatura. “El periodismo está muerto o muy malito”, como comenté en la
primera clase, realmente parece un poco exagerado, muerto no está, pero su
enfermedad huele muy mal. La formación universitaria parece que vomita miles y
miles de graduados, sin suficiente o efectivo aprovechamiento, por lo que se ve
en sus primeras experiencias, los que acceden a ellas, están faltos de algún
hervor, pero son la esperanza. Si tienen suerte, entrarán en el mundo del
precariado, al que incluso solo acceden los de clase pudiente, ya que, al no
cobrar prácticamente, tienen que ser mantenidos por sus familias hasta avanzada
edad y los que no tienen la posibilidad del amparo familiar acaban en el mundo
de la hostelería o cualquier otro tipo de trabajo de bajo valor añadido y
cualificación inferior, por la necesidad de ingresos.
En cuanto a medios de comunicación,
la información a la ciudadanía está totalmente manipulada, las líneas
editoriales están en manos de los propietarios de los medios, no de los
profesionales. Está bien que tengan su ideología, pero no creo que eso importe,
tampoco la verdad, lo necesario para ellos es allanar el camino de las
corporaciones empresariales de las que dependen. Es sorprendente que, en
España, más del 80% de los medios (prensa, radio y televisión) dependan de
cuatro grandes grupos mediáticos, que a su vez dependen de una maraña de
empresas menores que acaban dependiendo todas de un pequeño grupo de poder como
el Ibex 35. No hay solución, Umberto Eco
ya lo avisaba: Escribir es peligroso porque puede estimular las ideas y hay que
controlarlo.
Jim Monteverdi.
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