viernes, 22 de mayo de 2020

TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN

   Profesor: Ángel Luis Rubio Moraga          

        
          El trabajo sobre la asignatura de Tecnología y Comunicación Social, relacionado con los temas tratados durante las sesiones de clase, lo he enfocado basándome en una conferencia del filósofo y escritor Umberto Eco de 1996. Es un texto que me resulta asombrosamente premonitorio, después de 24 años, como si de un visionario se tratara. Internet comenzaba a popularizarse, las redes sociales no existían, la experiencia era mínima para la gente en general. Su título, De Internet a Gutenberg, nos introduce en los paralelismos que suponen estos dos momentos cruciales para el conocimiento y su comunicación.
           ¿Nos encontramos ante una revolución o evolución?
          Umberto Eco nos presenta la comunicación entre personas como algo que, aunque ha existido siempre, si ha variado debido a los medios utilizados, con las primeras escrituras sucede una gran revolución en la comunicación y el pensamiento. Esas primeras escrituras cumplían una función memorística. La escritura, como cada nuevo dispositivo tecnológico, puede debilitar la capacidad humana que sustituye, como la capacidad de memorizar, era ya un planteamiento irónico de Platón. Pero hoy sabemos que los libros no son instrumentos que piensen por nosotros, con la escritura se han creado multitud de bellas obras maestras, comprobando que los libros estimulan y refuerzan la memoria.
           ¿Somos realmente libres gracias a las tecnologías?         
          Antes de la imprenta, en la Edad Media, la memoria la establecía en una élite, fundamentalmente el clero, pero para enseñar a las masas las historias de la Biblia, Cristo o los santos, incluso sucesos históricos o geografía, los instrumentos eran las Catedrales, con sus vidrieras, frescos, esculturas etc., donde se narraban estos acontecimientos. Eran la televisión y la multimedia de la época, los libros para todos hubieran resultado peligrosos.
                    En los años sesenta, Marshall McLuhan escribió La Galaxia Gutemberg, donde nos muestra el modo lineal de pensar desde la invención de la imprenta, estando a punto de ser sustituido por el uso de dispositivos electrónicos, incluso por medios existentes como el cine o la televisión. Han pasado unas décadas y esta idea se ha hecho realidad en cierto modo, ya que los ordenadores vienen a afianzar la escritura, que además de utilizarse iconos, hipertextos, enlaces, etc., también se escribe, y mucho. Las nuevas generaciones leen y escriben a mayor velocidad que los lectores habituales de libros. La comunicación alfabética es complementaria de la visual. El cine o la televisión colaboran para la extensión del conocimiento, como aprender idiomas viendo películas en versión original o documentales de geografía, historia, etc. y todos los campos educativos.
          A partir de aquí, en nuestra sociedad, los ciudadanos están divididos entre los que se informan por la televisión, que reciben noticias e imágenes preconstituidas, sin capacidad de crítica ni poder elegir entre las informaciones recibidas y aquellos ciudadanos que usan los medios digitales y redes sociales, y tienen la capacidad de seleccionar y elaborar la información. Esto nos devuelve a la Edad Media, entre los que leían manuscritos y se situaban de manera crítica ante temas de religión o cualquier otra cuestión y los que sólo aprendían por las imágenes de la catedral.
         ¿La tecnología evoluciona siguiendo sus propias reglas? 
         Existen dos tipos de libros: los que se leen linealmente y los que se consultan. Los libros para leer (novelas, ensayos etc.), se leen como una trayectoria lineal, de principio a fin, con la intención de que unas situaciones sean consecuencia de otras, al menos eso suele ser la primera intención. Los libros de consulta (diccionarios, enciclopedias, manuales, etc.), se suelen leer por capítulos, pasajes, entradas etc., para consultar sobre algún asunto. Nadie coge una enciclopedia para leerla de principio a final, aunque hay gente para todo. Con el hipertexto del ordenador se pueden establecer relaciones entre diferentes eventos, personajes etc., con un solo clic y cruzando informaciones se puede adelantar el trabajo o estudio de una forma inmediata, de manera no lineal, sin recurrir a una continuidad de enciclopedias, diccionarios o manuales. Los hipertextos dejan obsoletos a este tipo de libros de consulta, con el consiguiente ahorro de papel, espacio y sobretodo tiempo. Un solo pendrive puede tener más información que la Enciclopedia Británica y se puede transportar con mucha facilidad.
            ¿Puede un soporte electrónico sustituir un libro, una novela?
           Los libros continúan siendo fundamentales para leer o informarse con calma, de una forma reflexiva. Después de una jornada ante la pantalla del ordenador, castigando los ojos o la espalda, que mejor descanso que un buen libro o periódico, en una postura cómoda y unos ojos relajados. Con el ordenador, la cantidad de información es apabullante, y difícilmente asimilable. La memoria tiene sus limitaciones, como ya en la antigüedad se pronosticaba en relación a la escritura.
          El filósofo Régis Debray, hace tiempo, en un congreso sobre el futuro del libro, afirmó que el pueblo hebreo ha sido una civilización basada en un libro, por ser una civilización nómada. En el antiguo Egipto, sus escritos se esculpían en la piedra de sus monumentos difícilmente transportables. Moisés tuvo que utilizar unas tablas o pergaminos como instrumentos más prácticos para recoger la sabiduría y la historia de su pueblo. Con los árabes y cristianos ocurrió algo parecido hasta que se asentaron en sus centros culturales.
          Otra ventaja del libro es su duración en relación a los soportes digitales, que, por continuos desarrollos tecnológicos, acaban siendo obsoletos y no reproducibles, salvo que de generación en generación los contenidos vayan actualizándose. Es obvio que la mayoría de recuerdos fotográficos actuales, en unas generaciones desaparecerán, no porque se deterioren, que también, si no que no habrá aparatos que los reproduzcan. Recordemos las cintas de casette, o los disquetes. Los libros no necesitan fuente energética para ser leídos, los hipertextos no sirven de nada sin la electricidad. Los libros permiten el desarrollo de la imaginación, cambiar finales, escenas, secuencias, etc.

          ¿Los ordenadores dejarán obsoletos a los libros u otros materiales escritos?
          Aunque los ordenadores provoquen la desaparición de estos, siempre estará la posibilidad, incluso necesidad, de corregir y volver a imprimir de nuevo cualquier tipo de texto, a pesar de que los hombres se comuniquen por correo electrónico o cualquier aplicación de Internet. Si las redes de ordenadores redujesen los libros a la mitad o se imprimieran a la carta según necesidades, sería un gran progreso cultural.
          La llegada de nuevos instrumentos tecnológicos no deja necesariamente obsoletos a los viejos, los automóviles son más rápidos que las bicicletas, pero no las han eliminado, al contrario, estas cada vez son mejores. La fotografía no ha eliminado el hiperrealismo pictórico, la realidad es vista a través del ojo del pintor igual que el ojo fotográfico. La fotografía sustituye a los trabajosos retratos pintados, que al ser bastante costosos, se realizan para exaltar personajes importantes, por lo cual adquieren un valor añadido y de prestigio. También el cine ha liberado a la literatura de algunos de sus papeles tradicionales, literatura que a su vez se ha inspirado por influencia del cine.
          Vivimos en una comunidad electrónica global, pero no es una aldea como decía McLuhan, donde todos los hombres actúan unos con otros, con sus consiguientes problemas, como la soledad aún con muchos contactos con los demás, el exceso de información con la incapacidad de elegir y discriminar. Se necesitará una nueva capacidad de crítica, selección y sentido común, que se conseguirá sólo con la formación y educación, en la que será necesario el papel impreso. La gran ventaja del hipertexto es que, en cualquier historia, nos permitirá practicar la libertad y la creatividad con enormes variaciones y posibilidades.
          Conclusión: Preguntas, “respuestas” y reflexiones.
          Partiendo de las premisas iniciales, que nos ofrece Umberto Eco, en su premonitorio ensayo, y basándome en los temas del módulo, ofreceré mi punto, muy subjetivo, de vista, debido a mis humildes conocimientos como ciudadano de a pie.
          El primer interrogante es si nos encontramos ante una evolución o revolución. Creo que las evoluciones son pequeñas revoluciones, imperceptibles y muy lentas, a escala de la naturaleza, el desarrollo humano en diez mil años es una revolución, pero a escala histórica parece que, hasta la racionalización científica, todo ha ido despacio hasta la auténtica revolución tecnológica. Quien nos diría, hace unas decenas de años, con toda la imaginación propia de la época, en que situación nos encontramos, imaginábamos grandes avances, pero curiosamente la ciencia ficción nunca llegó a la realidad, (recordemos películas como Blade Runner (1982), con sus vehículos voladores, naves espaciales, edificios gigantescos, ciudades inmensas etc., pero nadie llevaba un móvil en el bolsillo con sus posibilidades, multimedia, ordenador etc., incluso ya casi ni se usa para llamar). Sí, estamos en plena revolución.
          ¿Dónde se encuentra el límite de la información y el conocimiento? Creo que, el límite es una utopía, lo podremos ver o no pero no llegaremos nunca. La condición humana siempre nos llevará un paso más allá, aquí influye la codicia y ambiciones propias de nuestra especie, información y conocimiento van unidos.
          ¿Somos libres gracias a las tecnologías? Jean Jacques Rousseau lo dijo claramente, el hombre nace libre pero inmediatamente pierde su libertad mientras tenga sentimientos, inquietudes o emociones, esclavo de sus pasiones, la tecnología es simplemente un vehículo más que lo acompaña.
          ¿Quién gobierna Internet y con qué propósito? Hoy fundamentalmente en la era del capitalismo, el poder está en las grandes corporaciones, tecnológicas y empresariales, propietarias y directoras de los gobiernos, quitan y ponen, compran y venden, no solo sus productos, también personas, con un único interés: la cuenta de resultados, la distribución de dividendos y la acumulación infinita del capital.
          ¿La tecnología evoluciona siguiendo sus propias reglas? Evidentemente, las cuentas de resultados de esas empresas, son el determinante de su desarrollo, adelantan o atrasan sus innovaciones, según sus conveniencias, eliminan o absorben su competencia, comprándola o hundiéndola. La evolución no es lineal, se va ramificando.
          ¿Hemos disminuido o ampliado las brechas económicas, culturales y digitales entre las personas? Estamos en la era de la desigualdad, antiguamente el poder económico y social estaba en manos de unos pocos, la gente lo asumía de una forma natural, la tecnología de alguna manera está llegando a toda la población mundial, aunque con diferente fuerza, por ejemplo, en África hay millones de teléfonos móviles, pero pocos pueden disfrutar de una conexión a Internet, la tecnología nos acerca, pero la realidad nos pone en nuestro sitio, provocando no pocas frustraciones.
           ¿Las personas somos protagonistas o más bien un colectivo sujeto a otros intereses? Las personas hemos pasado a ser mercancía, individual o colectivamente, el Big Data (grandes cantidades de información de utilidad diversa), que en un presente se está convirtiendo en el negocio más importante que nunca ha conocido la humanidad, se está estableciendo como el propietario de nuestras vidas, incluso nuestras pasiones o sentimientos, de nuestra salud, somos su negocio. Karl Marx lo explicó perfectamente, el negocio de las empresas o capitales, no son sus productos o servicios, son sus trabajadores, las empresas tecnológicas convierten a todas las personas en sus clientes, comprándonos o vendiéndonos como un producto más.
          ¿La cultura se está ampliando o diluyendo por el contacto? Creo que el exceso de información, como indica Umberto Eco en su ensayo De Internet a Gutenberg, no nos permite centrarnos. Más bien, parece, que la forma de llegar al conocimiento está cambiando, falta tiempo para la reflexión, no permite que la memoria, como gran habilidad humana, se ejercite.
          ¿Hay realmente una inteligencia colectiva? Obviamente, Internet nos permite alcanzar mayores conocimientos, funciona como una red neuronal toda interconectada, el conocimiento científico se debe a una acumulación de conocimientos en todas las materias que trata la humanidad, ya Newton decía que somos “enanos a hombros de gigantes”, que nuestros antecesores nos transfirieron los conocimientos con los que podemos realizar nuestros estudios, investigaciones o descubrimientos.
          ¿Surgen nuevos expertos u oportunistas con altavoz? Hay expertos para todo, relacionados con el mundo de la información y la comunicación, hay infinidad de ellos, expertos en todas las facetas de la vida, sobretodo en cuestiones económicas y políticas, acaparando los medios de comunicación, es ironía, naturalmente. Son estrellas mediáticas y pocos son expertos en ideas o ciencias, actualmente vemos muchos periodistas, incluso directores de medios, opinando de todo con una clara intencionalidad inductiva o propagandística, lo explica claramente David Jiménez, ex director del diario El Mundo, en su libro El Director, siendo un reflejo de la mediocridad en la que nos encontramos.  
          ¿Realmente influimos o nos han brindado la forma de desfogarnos sin cambiar nada? En los medios de comunicación habituales (prensa, radio y televisión), todo sigue igual, tienen voz los elegidos, normalmente afectos a las líneas editoriales o ideológicas. Sin embargo, en las Redes Sociales hay una cierta libertad, pero al estar tan masificadas, es difícil que la voz del usuario pase del reducido número de seguidores, aunque hay auténticas estrellas con millones de ellos. Este sistema si sirve para desfogarse, incluso sacar el miserable que todos llevamos, cualquiera se queda a gusto después de denostar al considerado enemigo, ideológico o político o hincha de futbol, por lo tanto, por el mismo motivo somos víctimas.
          ¿Hay una nueva economía o la tecnología es un factor más? La economía en los últimos años, ha experimentado el boom de las empresas tecnológicas, posiblemente el sector económico más fuerte a nivel mundial. El ordenador y sus aplicaciones, que pudiera pensarse, que con su creación se perdieran millones de puestos de trabajo, ocurre precisamente lo contrario, ocupando a una gran parte de la población trabajadora en su producción, desarrollos, comercialización, formación, innovación, etc.
          ¿Estamos transformando los sistemas de producción, distribución, comunicación y consumo? No solo lo transformamos, incluso nosotros como personas estamos en plena transformación, pasando de hombre industrial a hombre tecnológico, evidentemente no todo el mundo a la misma velocidad, pero a todos nos afecta. El consumo como la comunicación están totalmente globalizados, no hay sitio en la tierra donde no lleguen las nuevas tecnologías, es normal que en tribus africanas o de otras zonas del mundo más deprimido se encuentren con terminales de móviles conectados por satélite. Las producciones masivas de estos aparatos de tecnología, tienen su centro neurálgico en extremo oriente, donde los costes de elaboración son más bajos. China en las últimas décadas ha pasado a ser la gran fábrica del mundo, sacando a más de 800 millones de personas de la pobreza. Todo ello es debido a la bajada de costes debido a los salarios con los que occidente no puede competir.
          ¿Las inversiones tecnológicas están desvelándose como realmente rentables en términos de productividad y negocio? Como indico en el apartado anterior, no solo se ha desvelado, la productividad y el negocio aumenta exponencialmente cada año, y seguramente sea el sector al que más inversiones se destinan.
          ¿Quién gana más con la incorporación de las tecnologías, las empresas o los trabajadores? Evidentemente son ciertos sectores empresariales, aunque todos se aprovechan, para la clase trabajadora el beneficio está claro en cuanto en cuanto a los trabajos más duros y desagradables. Las empresas se aprovechan al aumentar sus cuentas de resultados y los puestos de trabajo que se pierden son compensados con los que se ganan en nuevos sectores tecnológicos. Esto en un país como España no está claro, cuando una gran parte del producto interior bruto depende de sectores precarios y con poco valor añadido como los servicios o el turismo y muy poca inversión en innovación industrial y tecnológica.
          ¿Nos hemos convertido en una nueva versión de los Ciborgs idealizados por la ciencia ficción de los años 70? Todo a su tiempo, no falta mucho para que se extienda la implantación subcutánea de chips detectables, que nos permitirán realizar cualquier función relacionada con el mundo digital al estilo Matrix, incluso una doble vida virtual inmersiva. Creo que ya existe.
          ¿Se requieren nuevas competencias para convertirnos en trabajadores del conocimiento? Obviamente la formación es absolutamente necesaria, el mundo laboral cambia constantemente, no será raro ver a un trabajador de la construcción en el interior de una cabina, realizando desde un ordenador todas las funciones automatizadas que se realizan manualmente. La Universidad tiene que cambiar, sobretodo en carreras técnicas, tienen que estar más enfocadas a la práctica y desarrollo de las habilidades aprendidas.
          ¿Hay unas reglas que conocer en este juego? Me temo que el conocimiento del funcionamiento e intenciones, siempre estarán en manos de los que más poder e intereses tienen.
          ¿Qué nos depara el futuro, como encontrar éxito en él? Conocer el futuro es imposible, imaginarlo es fácil, el desarrollo de acontecimientos no es lineal y nadie sabe lo que nos deparará. Pero para hacernos una idea, si podemos analizarlo desde el punto de vista de lo que NO va a pasar: El rico y poderoso no va a ser solidario (nunca en la historia lo ha sido), el menesteroso difícilmente va a dejar de serlo, es decir, no habrá redistribución de la riqueza, el poder no lo soltará quien lo tiene, las innovaciones tecnológicas no están pensadas para los necesitados sino para negocio de sus inversores. Tenemos el claro ejemplo de las empresas farmacéuticas, donde sus medicinas no están destinadas a pacientes, más bien a clientes que consuman permanentemente sus medicamentos.
           Parece que he hecho una auto entrevista. No quiero dejar de lado lo que pienso del mundo del periodismo, sólo presento mis opiniones y reflexiones como se quedó en la introducción de la asignatura. “El periodismo está muerto o muy malito”, como comenté en la primera clase, realmente parece un poco exagerado, muerto no está, pero su enfermedad huele muy mal. La formación universitaria parece que vomita miles y miles de graduados, sin suficiente o efectivo aprovechamiento, por lo que se ve en sus primeras experiencias, los que acceden a ellas, están faltos de algún hervor, pero son la esperanza. Si tienen suerte, entrarán en el mundo del precariado, al que incluso solo acceden los de clase pudiente, ya que, al no cobrar prácticamente, tienen que ser mantenidos por sus familias hasta avanzada edad y los que no tienen la posibilidad del amparo familiar acaban en el mundo de la hostelería o cualquier otro tipo de trabajo de bajo valor añadido y cualificación inferior, por la necesidad de ingresos.
          En cuanto a medios de comunicación, la información a la ciudadanía está totalmente manipulada, las líneas editoriales están en manos de los propietarios de los medios, no de los profesionales. Está bien que tengan su ideología, pero no creo que eso importe, tampoco la verdad, lo necesario para ellos es allanar el camino de las corporaciones empresariales de las que dependen. Es sorprendente que, en España, más del 80% de los medios (prensa, radio y televisión) dependan de cuatro grandes grupos mediáticos, que a su vez dependen de una maraña de empresas menores que acaban dependiendo todas de un pequeño grupo de poder como el Ibex 35. No hay solución, Umberto Eco ya lo avisaba: Escribir es peligroso porque puede estimular las ideas y hay que controlarlo.

Jim Monteverdi.
         
         

        

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